martes, 4 de mayo de 2010

Bittersweet


Las finas frías gotas de lluvia eran proyectadas por un viento suave. Su fresco y purificador impacto, gota tras gota, en mi rostro me hizo revivir por un momento. Levanté la cabeza levemente, y cerré los ojos, para que toda la piel de mi cara me hiciera sentir esa sensación de vida que parecía inundarme.

Abrí la boca para que esa vida entrara dentro de mí. Algunas gotas de agua fría conseguían entrar, otras se quedaban en los labios recordándome sus besos. No era suficiente. Seguía muerto por dentro. Pensé que a lo mejor un diluvio podría hacerme revivir. Pero aún así sería inalcanzable que llenase el agujero negro de su ausencia. Volví al letargo, a la espera de que su voz me despierte, y me dirigí taciturno al supermercado.

...ing, ....ing, ...ing

No hay comentarios:

Publicar un comentario